Una rutina premercado reduce decisiones improvisadas y deja por escrito qué condiciones esperas antes de que empiece la presión de la sesión. No necesita ser larga; necesita ser repetible.
1. Contexto y calendario
Revisa eventos relevantes para los mercados que operas, horarios especiales y cualquier condición que pueda afectar liquidez o volatilidad. El objetivo no es predecir la reacción, sino saber qué contexto existe.
2. Escenarios, no pronósticos rígidos
Define qué observarías si el precio acepta, rechaza, rompe o vuelve a determinadas zonas. Preparar escenarios reduce la necesidad de inventar una explicación en tiempo real.
3. Estrategias habilitadas
Repasa las condiciones exactas de los setups que puedes ejecutar ese día. Si una condición no aparece, el trade no debería convertirse en “casi válido”.
4. Riesgo y límites
Confirma riesgo por operación, riesgo máximo diario, número máximo de intentos o cualquier regla de reducción de tamaño.
5. Estado operativo
Incluye factores prácticos: conexión, plataforma, datos, órdenes pendientes y cualquier circunstancia que pueda afectar la ejecución. Si registras una autoevaluación personal, úsala como variable descriptiva y no como diagnóstico.
